En el papel dice andamio
En las fondas y en La Pampilla, miles de personas se comunican sin mirar la antena que lo hace posible. Ricardo Allel cuenta cómo ARMATEC le fue sacando fierro a la torre hasta rediseñarla por completo
Cada 18 de septiembre durante las fondas ocurre algo que pasa inadvertido y es que cientos de miles de personas se apretujan en un puñado de metros cuadrados (La Pampilla, el Parque O'Higgins, Padre Hurtado) y todas, al mismo tiempo, sacan el teléfono. Una foto para mandar, un mapa para no perder a los cabros, el WhatsApp de "llegamos". Pero nadie levanta la vista para ver la antena porque no tiene por qué. Para quien anda paseando el comunicarse es un acto reflejo.
Nosotros llevábamos años montando torres para esos mismos eventos. Las de antes eran anchas, pesadas, con harto fierro hacia los costados. Cumplían, no fallaban, pero a mí me empezó a joder una cosa: ocupaban espacio que en un evento masivo no sobra. Un metro que se lo come la estructura es un metro menos para que la gente circule, para que el operador trabaje, para que quepa una persona más.
Ahí empezó la obsesión de sacarle cuerpo a la torre. Sacarle peso. Sacarle tiempo de montaje. Probé configuraciones yo mismo antes de exponer a nuestra gente (ahí, con las manos, moviendo piezas sobre una maqueta) mientras técnicos con más años que yo en el rubro me decían que no se podía, que el andamio multidireccional pedía otra geometría. Tenían razón, pero la tenían sólo en el caso de que uno siguiera pensando en un andamio convencional. El caso es que yo ya no estaba tratando de resolver eso.
Después vinieron los cálculos. Memorias estructurales, validación formal, geometría, lastre, viento, carga. Esa esbeltez no es estética sino que es física con nombre y firma.
Como dije en el artículo Cero en las cuatro patas Nadie tiene que entender cómo una estructura tan delgada se sostiene. Sin embargo yo sí sé cuántas horas, cuántas maquetas, cuántos "no se puede" hicieron falta para que todo llegue abajo como tiene que llegar.
Me encanta que todo esto pase desapercibido. Que nadie en La Pampilla se pregunte por qué tiene señal en el celular, mientras yo sé exactamente cuánto costó sacarle un cuerpo a esa torre. Ese es el éxito completo: la persona manda la foto, paga el anticucho, encuentra a su familia en medio del gentío. Y arriba, el técnico puede trabajar seguro y rápido si algo se complica en medio del evento.
Esto es lo que llamamos Infraestructura Crítica Inteligente, y no lo digo desde la definición sino desde el terreno. ARMATEC no monta fierro nomás. Diseña según terreno, carga, viento, tiempo, y también guata, porque el plano dice una cosa y el terreno a veces te obliga a pensar otra.
En 2009 el problema era llevar a una persona hasta la infraestructura. Hoy estamos aprendiendo a llevar la infraestructura hasta donde está la gente. Ese es el salto de C-3PO a R2-D2. Y el R2-D2 no apareció de la nada: es la acumulación de años montando, desmontando, aprendiendo de cada evento, sacándole fierro a cada versión.
En el papel dice montaje de andamio. Técnicamente no está mal. Pero después de ver todo lo que hay detrás, ya no alcanza. El andamio es el medio. Lo que diseñamos es infraestructura para que otros hagan lo suyo. Si nadie la mira, si nadie nota cuánto fierro logramos sacarle y todo sigue funcionando, mejor todavía.
*Artículo publicado el 22 de septiembre de 2026 en el Boletín Armatec de LinkedIn